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Santa Lucía es Poesía: "Lágrimas de Sal" de Ámbar Anahí de Dios.
21.03.2026 10:00| Compartimos con ustedes un poema de Ámbar Anahí de Dios, alumna de 4to. 2da. Del Colegio Secundario “Maestro Daisaku Ikeda”, en el marco del programa "Santa Lucía es Poesía" organizado por la Secretaría de Cultura y Educación a cargo de Gustavo Coletti, con motivo de celebrarse este 21 de marzo el Día Mundial de la Poesía. Durante toda la semana estaremos compartiendo poesías de autores santaluceños.
Lágrimas de sal
He llorado tanto
que pude llenar un mar,
un mar de agua dulce
que de mis ojos no deja de brotar.
Mis mejillas, mojadas,
no dejan de arder,
como pequeñas gemas
que cortan mi piel.
Mi corazón ha dejado de sentir,
mi mente construye otra barrera de hielo
para no sufrir.
Pequeños cortes invisibles, pero dolorosos,
un filo brillante que hace correr mi sangre,
dejando ver heridas que nadie ve.
Lágrimas de sal
donde mi dolor se refleja.
Mis curitas ya no sirven,
mis puntadas se abren,
el hilo se rompe,
el dolor se desborda.
Mis lágrimas no paran.
Ya me he quedado sin nada:
solo un río salado,
mis mejillas mojadas,
mis muñecas marcadas,
mi sangre derramada
y mis heridas abiertas.
No puedo frenar.
Mi boca no deja de gritar,
y, aunque nadie oiga,
las sombras vienen a consolar.
Mi almohada intenta limpiar mis lágrimas,
mi ducha quiere borrar el dolor.
¿Por qué nadie escucha?
¿Por qué nadie me ve?
¿Por qué todos siguen de largo?
¿Por qué a todos les da igual?
¿Por qué a nadie le importa mi dolor?
Quizás solo soy yo…
exagerando.
Quizás mi dolor no es real.
Quizás mis heridas no deberían estar.
Quizás mis lágrimas no importan.
Quizás están ocupados.
Quizás todo lo estoy imaginando.
Otra tonta adolescente,
rebelde e inútil,
buscando atención.
Como una niña malcriada en
que inventó su dolor.
Dicen que es un berrinche,
que solo quiero atención,
que mi dolor es falso,
que no tengo depresión.
Un parásito que no hace nada…
¿cómo alguien como yo podría estar cansada?
Como si no estuviera estresada
intentando ser perfecta en el colegio,
por tener esas calificaciones excelentes
que ellos demandan.
Como si no hiciera casi todo en casa,
como si callar no doliera,
como si sus palabras no hirieran,
como si todo lo que hago no importara.
Porque, claro…
nadie lo ve.
Y ahora solo me pregunto:
¿desde cuándo
soy invisible?
Autora: Ambar Anahí de Dios
Agradecemos a todas las personas que enviaron sus poesías y poemas, los mismos serán publicados diariamente siguiendo el orden de recepción de las obras.






