Rosario Central campeón de la Conmebol, a 25 años: los secretos de la hazaña histórica

Rosario Central campeón de la Conmebol, a 25 años: los secretos de la hazaña histórica

19.12.2020      10:33| El Canalla empató la final contra Atlético Mineiro, luego de perder por 4-0 en la ida, y se impuso en los penales para alzar la Copa, el 19 de diciembre de 1995.


De la agonía al éxtasis, de la nada a a la gloria. Como si fuera una película, o un cuento del mismo Roberto Fontanarrosa, uno de sus hinchas más famosos. 

 

Un día como hoy, hace 25 años, Rosario Central conseguía su hazaña más importante: se consagró campeón de la Copa Conmebol, su único título internacional, tras vencer por penales a Atlético Mineiro, dando vuelta una serie que había empezado ¡perdiendo 4-0! en la ida en Brasil.

 

De discutir por participar a llegar a la final


La dirigencia de Rosario Central, encabezada por Víctor Vesco (el presidente más importante de la historia del club), no estaba convencida de participar de la Conmebol: la institución pasaba por un delicado momento económico y podía ir a pérdida con los gastos para jugar la Copa.

 

"Hay que tener en cuenta que, en aquel momento, las copas internacionales no premiaban con tanto dinero. Hoy el mismo ingreso que te da el torneo internacional te permite solventar el viaje y también quedarte con un margen de ganancia importante. Más aún la Libertadores. En ese momento no era tan así", le cuenta Pablo Sánchez a TyCSports.com.

 

El plantel, con líderes como Omar Palma -una gloria del club- y Rubén Da Silva, decidió poner dinero de su bolsillo para jugar. "Queríamos competir, aprovechar la instancia internacional, que nos jerarquizaba como futbolistas y a la institución. Fue duro, pero le metimos, y a la dirigencia no le quedó otra que apoyarnos. Ya la presión social era para jugar la competencia, intentar ganarla y se nos dio", agrega Vitamina. 

 

El equipo, que dirigía Don Ángel Tulio Zof, estaba plagado de jóvenes: nueve de los once titulares eran formados en el club (todos menos el Polilla y Eduardo Coudet). Patricio Graff, quien tenía 20 años, ni siquiera había firmado. "Lo definían los grandes. Plata de mi bolsillo yo no podía ni poner porque no tenía ni contrato. Sabíamos que había algunos jugadores que habían aportado dinero para que el viaje se pudiera hacer, y hubo apoyo de Omar, el Polilla, (Gustavo) Falaschi. Eran jugadores que aportaron desde donde les tocaba, también en lo económico. A medida que fueron pasando las fases, todos se empezaron a ilusionar. Ahí todos se ponían las medallas, pero hasta ese momento eran pocos los dirigentes que querían aferrarse a algo que no sabían qué iba a pasar", le aseguró a TyCSports.com. 


El Canalla había llegado a la final ganando los seis partidos: dejó en el camino a Defensor Sporting de Uruguay (octavos), Cobreloa de Chile (cuartos) y Atlético Colegiales de Paraguay (semifinal). La racha se cortó el 12 de diciembre, en el Mineirão de Belo Horizonte. Bajo un diluvio, Atlético Mineiro goleó al Canalla por 4-0, con tantos de Ezio, Cairo, Paulo Roberto y Silva. La historia parecía definida.

 

"Fue duro. Estábamos muy bajoneados. Éramos jóvenes. El partido no era para un 4-0, pero fue un 4-0 en definitiva, con un equipo brasileño, bien plantado, que jugaba bien al fútbol. Eso ponía la situación bien difícil", recuerda Vitamina sobre aquella derrota.

 

¿Cuál fue la reacción del vestuario del Canalla? "Teníamos una bronca muy grande. No por haber perdido, sino por la forma. No merecíamos perder y menos por esa cantidad de goles. Queríamos tener la revancha lo más rápido posible. Sabíamos que ganábamos, que le pisábamos la cabeza. Queríamos ya jugar ese partido de vuelta. Entendíamos que se ganaba", agrega Graff.

 

El plantel cambió rápido el chip para el encuentro de vuelta. A los pocos días de la derrota en la ida, ya estaban agotadas todas las entradas. El Gigante de Arroyito iba a ser una caldera. "Me acuerdo a Don Ángel pidiéndonos un esfuerzo supremo para brindarle a la gente un buen espectáculo. Iban a vernos y agradecernos el esfuerzo que habíamos hecho. Se jugaba un 19 de diciembre, que es una fecha muy mística por la Palomita de Poy. Había mucha expectativa", explica Vitamina.

 

Aquel día se cumplían 24 años del histórico gol de Aldo Pedro Poy a Newell's, en la semifinal del Nacional de 1971, para eliminar a su eterno rival en el Monumental (el Canalla se consagró campeón del certamen). Aquella hazaña se volvió cuento de Fontanarrosa, con el conmovedor 19 de diciembre de 1971. Luego, los campeones de 1995 también tuvieron su propio texto del Negro: Plegarias a la Virgen.

 

Central salió a comerse a Atlético Mineiro desde el inicio. Da Silva dio el primer paso a la ilusión, marcando a los 22 minutos. Más adelante, Horacio Carbonari convirtió de tiro libre, con uno de sus característicos bombazos, a los 37, y Martín Cardetti anotó a los 40, para irse al entretiempo por 3-0.

 

De todas formas, la historia se complicó en la segunda mitad. "En el entretiempo dijimos 'hacemos seis'. Y no llegaba y no llegaba... Llegó en el momento adecuado, para que la tensión no cayera y siguiera en los penales y poder disfrutarlo", recuerda Pato. Con todo el dramatismo, el tanto para empatar la serie llegó recién ¡a dos minutos del final! con el histórico cabezazo del Petaco, que inmortalizó su festejo colgado del alambrado.


La definición por penales y la consagración de Central


Más allá de que empatar la serie después de ir perdiendo 4-0 ya era toda una hazaña, aún quedaba la definición desde los doce pasos, aunque todos en Central lo tomaban casi como un trámite. "Quedaba la sensación de que íbamos a ganar. No había manera de que no se ganen esos penales después de lo que había sido ese partido", explica Sánchez.

 

Graff tenía tal confianza que empezó a prepararse para el festejo: "Mi sensación, cuando el Petaco hace el cuarto, era que ya éramos campeones. Ya estaba. Es más, cuando empiezan a patear, que yo no estaba como pateador, inconscientemente me saqué los botines para que no me los roben. Tenía una seguridad tan adentro que éramos campeones que los di para que me los guarden. Esperé en medias y así fue. Todavía los tengo guardados, con la camiseta".


Encima, Mineiro erró los dos primeros disparos: Doriva la tiró afuera y el tiro de Leandro dio en el palo. Palma, Mario Pobersnik y Carbonari habían marcado para el Canalla desde los doce pasos. Claudio Taffarel, campeón del mundo con Brasil en Estados Unidos 1994, le tapó el disparo a Cristian Colusso. Luego, el arquero brasileño y Euller convirtieron para la visita. El penal definitivo quedó en los pies de Da Silva: la pelota pasó por encima de Taffarel y tocó la red. Fue el final de la hazaña. Rosario Central era el campeón de la Copa Conmebol. El uruguayo corrió a treparse del alambrado como Carbonari, Don Ángel levantó los brazos, los hinchas invadieron la cancha y el Gigante explotó de alegría.


La locura del festejo: invasión, confusión y ¡medallas en el vestuario!


Una multitud de hinchas se metió en el césped del Gigante de Arroyito a festejar con los jugadores. Obvio, todos querían sacarle algo a los futbolistas. Y Graff ¡se peleó con uno! para retener su camiseta.

 

"Me fui deshaciendo de lo que tenía, pero la camiseta se la quería dar a mi papá. Todos entendían. Había uno que, puntualmente, no escuchaba o no quería entender. Y no me soltaba... Me tiraba... Y le metí un derechazo al hincha que me lo saqué de encima, me saqué la camiseta y se la di a mi papá, que la guardó. Después dimos la vuelta y me lo volví a encontrar al chico. Lógicamente le pedí disculpas", recuerda.


El caos fue tal que algunos jugadores se perdieron la entrega de la Copa. Palma levantó el trofeo y, rápido, una multitud lo levantó a él. "En el vestuario mismo había muchísima gente. La entrega de medallas y de la Copa fue un poco desordenada. Muchos ni sabíamos que habían entregado la Copa. Las medallas creo que las entregaron en el vestuario porque no podían hacerlo con toda la gente", agrega Pato.

 

Por su parte, Vitamina Sánchez "durmió" en el Gigante de Arroyito junto al Chacho Coudet: "Hicimos la promesa de quedarnos a pasar la noche. Se había enterado bastante gente en la semana de que nos íbamos a quedar. Vinieron muchos hinchas a acompañarnos, no dormimos. Estuvimos en el círculo central toda la noche, con la luz de una linterna, hasta que amaneció. Ahí nos fuimos. Yo tenía que completar otra promesa, me fui caminando hasta la Catedral de Rosario. Llegué como a las 9.30 a mi casa".


La reunión de los campeones de Central, 25 años después


Rosario Central organizó un festejo para aquellos héroes de la Conmebol. "La fiesta estuvo muy buena. Eso fue a nivel club, como homenaje", asegura Sánchez. Y sentencia: "Para nosotros es muy importante. Lo vemos cada vez que se cumple un año. Cumplimos 25 años y el club hizo una fiesta maravillosa, cenamos en el círculo central, compartimos imágenes de la final. Hoy tomamos una real dimensión. Uno empieza a tomar el verdadero valor de lo que fue, que escucha las anécdotas de los hinchas, de cómo se prepararon y vivieron el partido. Ahí tomamos dimensión de lo que logró aquel grupo".   

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