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La conmovedora historia de Martín, el gallo que lleva 8 años esperando a su dueño afuera de un hospital
23.10.2026 17.10| El gallo regresa cada mañana a la entrada de un hospital oncológico, donde llegó acompañando a su dueño, quien falleció. Los vecinos lo cuida, lo alimenta y hasta le corta las uñas.
La historia de Martín conmueve a los bolivianos. Es un gallo y desde hace 8 años se convirtió en uno de los habitantes más conocidos de los alrededores del Instituto Oncológico del Este, en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. Cada mañana regresa a la entrada del hospital donde llegó acompañando a su dueño, quien falleció. Los vecinos lo cuida, lo alimenta y hasta le corta las uñas.
La situación trajo al recuerdo casos emblemáticos como el del perro Hachiko en Tokio, el del perro Capitán en Villa Carlos Paz o el de Alicio en Monte Cristo. Al igual que en aquellos episodios, el animal demostró un vínculo inquebrantable tras la pérdida. En todos los casos eran perros, pero nunca se había conocido el caso de un gallo.
Vive en las afueras de un centro oncológico de Santa Cruz desde que su dueño ingresó para tratarse un cáncer y nunca regresó.
La historia de Martín, el gallo que espera a su dueño en Bolivia
Según publicaciones de medios locales como diario El Deber y Red Uno, el hombre ingresó al hospital para recibir tratamiento contra el cáncer, pero falleció durante el proceso. Desde entonces, Martín nunca abandonó la zona. Con el paso de los años, el gallo se transformó en una figura familiar para pacientes, trabajadores de la salud, comerciantes y vecinos que transitan diariamente por el lugar.
Aunque nadie puede saber con certeza si el animal permanece allí esperando el regreso de su dueño, su presencia constante ha despertado el interés y la empatía de quienes conocen la historia. La permanencia de Martín durante tantos años en el mismo entorno ha generado numerosas muestras de cariño por parte de la comunidad local.
Vive en las afueras de un centro oncológico de Santa Cruz desde que su dueño ingresó para tratarse un cáncer y nunca regresó.
¿Quién cuida a Martín?
Lejos de encontrarse solo, el gallo recibe atención de las personas que trabajan o tienen negocios en las inmediaciones del hospital. Son ellos quienes le proporcionan alimento y agua de manera habitual. De acuerdo con testimonios recogidos por medios bolivianos, Martín suele acercarse con confianza a quienes le ofrecen comida y muestra una especial preferencia por la pipoca, nombre con el que se conoce a las palomitas de maíz en Bolivia.
Martín, el gallo que espera a su dueño.
Además, quienes conviven con él aseguran que ha aprendido a refugiarse cuando llueve y que se desplaza libremente por los espacios exteriores del centro médico. También afirman que no resulta sencillo atraparlo o trasladarlo a otro sitio, por lo que continúa viviendo en los alrededores del hospital.








