Boca: los antecedentes de Mauro Zárate frente a Vélez

Boca: los antecedentes de Mauro Zárate frente a Vélez

06.03.2021         11:50| El delantero del Xeneize volverá a cruzarse con el Fortín, club que lo vio nacer, lo adoptó como ídolo y años más tarde lo declaró “persona no grata” tras su sorpresiva salida a La Ribera. Repasá sus enfrentamientos.

 

El arribo de Mauro Zárate a Boca significó un puñal en el pecho para todos los hinchas de Vélez, que lo habían adoptado como hijo pródigo desde su debut allá por 2004. El 10 de enero de 2018, el extremo regresó a Liniers para dar una mano en un momento complicado del club y fue recibido con aplausos y ovaciones. Sin embargo, después de seis meses, once partidos y ocho goles, pegó el portazo y se vistió de azul y oro.


Para los del Fortín fue una traición imperdonable, debido a que meses atrás el propio futbolista había expresado que “en Argentina solo juego en Vélez porque amo el club”. Hubo quema de su camiseta N°9, cortocircuitos con sus hermanos y excompañeros, amenazas a la familia y en el colegio de sus hijos y calentura en las redes sociales.


El 2 de septiembre de aquel año se cruzaron por primera vez en La Bombonera. Fue 3-0 en favor del conjunto de Guillermo Barros Schelotto, quien no le dio minutos en cancha y lo hizo ver el partido desde la comodidad del banco de suplentes.

 

Ya a mediados de 2019, por la ida de los cuartos de final de la Copa de la Superliga, Zárate fue titular ante Vélez en el José Amalfitani, que le descargó un raudal de insultos de principio a fin. “El que no salta es un traidor” en medio del himno nacional, carteles en su contra, silbatina cada vez que tocó la pelota y hasta le revolearon un encendedor que pasó cerca. Lo cierto es que el N°19 completó los 90 minutos en cancha pero no pesó en ataque y fue amonestado en el duelo que terminó 0-0.


Una semana más tarde, para la vuelta en el Alberto J. Armando, Gustavo Alfaro otra vez lo situó desde el arranque en el campo. Un partido cerrado, una igualdad que se mantenía y un final explosivo. En la tanda de penales, Zárate, quien hasta el momento había tenido una actuación discreta y solo había hecho un par de gambetas y escaladas por la banda, se hizo cargo del tercer disparo. Fue gol y algo más: un grito desaforado de cara a la tribuna que da al Riachuelo. Finalmente, Boca se quedó con la fase y Mauro alimentó más el clima abrasivo. “Pasó el equipo grande”, soltó en la TV.


A partir de sus declaraciones, el Fortín decidió declararlo "persona no grata" y suspendió su condición de socio. Del otro lado, donde hasta hace poco había silencio -aunque no arrepentimiento-, Zárate siguió disparando con artillería pesada a través de sus redes sociales: reafirmó su nuevo amor por Boca, les puso la camiseta a sus hijos y hasta mostró con orgullo su carnet de socio del Xeneize.

 

La última vez que se vieron las caras fue el 10 de noviembre de 2019, otra vez en el Amalfitani y otra vez maltratado por los cuatro costados. Si bien no pudo dejar su firma en el tanteador ni evitar la igualdad sin goles, fue la mejor producción del delantero ante su viejo club. De arranque, Alexander Domínguez le descolgó un cabezazo al ángulo. Minutos más tarde, Fernando Gago lo cruzó en el área, aunque Patricio Loustau dejó seguir.


En el complemento, volvió a estar cerca del grito: a los cinco minutos, conectó un centro de Emanuel Reynoso que el arquero ecuatoriano controló en dos tiempos, en la siguiente jugada avisó con un tiro libre sin dirección y hasta se cruzó con varios rivales. Finalmente, a falta de 20 para el cierre, fue reemplazado por Jan Hurtado y se marchó al banco bajo una lluvia de insultos.

 

Para el duelo de este domingo, desde las 21.30 en Liniers, Miguel Ángel Russo piensa ponerlo de titular. De esta manera, será la cuarto oportunidad en la que Mauro Zárate vuelve a cruzarse con la institución que lo vio nacer. La herida, más allá del paso del calendario, todavía no sanó.

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